
Alemania comienza su participación mundialista ante una Australia que vive el declive de su generación de oro. Sin hombres de primer nivel, los jugadores se transforman al vestir la ‘mannschaft’ del inconfundible carácter competitivo.
Si se analiza hombre a hombre la selección alemana resulta complicado de defender su favoritismo en el Mundial de Sudáfrica. Otros conjuntos parecen partir desde mucho más arriba. Pero nadie se atreve a descartar a un combinado que desde Suiza 1954 ha estado siempre entre los ocho mejores, incluyendo diez semifinales de los catorce mundiales disputados. Y es que, como dijo Gary Lineker, “el fútbol es un deporte que enfrenta a once contra once y en el que siempre gana Alemania”. Y si no es siempre, casi siempre.
Siempre están ahí pero, sin embargo, últimamente se han quedado a las puertas. En Corea y Japón cayeron 2002 en la final ante Brasil. En ‘su Mundial’ de 2006 Italia les privó in extremis de la final. Y en la Eurocopa 2008 claudicaron en la final ante ‘la Roja’. Ya han avisado de que llegan a Sudáfrica a por el título, y el mundo del fútbol les tiene demasiado respeto como para no tomarlo en serio. Ni las importantísimas bajas de Michael Ballack y René Adler merman las aspiraciones y la confianza de los hombres de Joachin Löw.
Su última gran victoria fue en Italia 1990. Y en Alemania tratan de buscar analogías para repetir aquel camino que permitió a una selección liderada por Lothar Matthaus alcanzar la gloria. Dicen que el grupo se parece. En aquella ocasión, en la fase de grupos había dos selecciones fuertes que aspiraban a poner en peligro a la ‘mannschaft’: Colombia y Yugoslavia. Y los Emiratos Árabes, el otro invitado, no parecía tener mucho peligro.
Yugoslabia, tras dos desintegraciones consecutivas, ha desembocado en una Serbia de la que se espera mucho en la cita sudafricana. Y la emergente Ghana, cuya principal aspiración es consolidar lo que ya lleva un tiempo demostrando en categorías inferiores, jugaría el papel de la Colombia de Carlos Valderrama. Aunque Australia asusta más que lo que entonces lo hacían los Emiratos Árabes.
Contra el combinado oceánico, que llega a través de la fase de clasificación asiático, comienza la aventura de la selección dirigida por Joachin Löw y que cuenta con hombres como Miroslav Klose (con una estadística impresionante en grandes campeonatos con Alemania), Bastian Schweinsteiger o Lukas Podolski, que se transforman en citas como ésta. A su lado, jóvenes como Thomas Muller o Mesut Ozil, que ponen todo su talento al servicio de la ‘mannschaft’. Y, por descontado, la eterna fortaleza defensiva del combinado alemán.
Enfrente estará Australia. Pim Verbeek tratará de exprimir los últimos frutos de la generación de oro de los ‘socceroos’. Leyendas del fútbol australiano como Harry Kewell, Mark Schwarzer o Brett Emerton ofrecerán en tierras sudafricanas su último acto de servicio con el complicado objetivo de repetir la actuación en el último Mundial, donde pasaron la primera ronda y cayeron en octavos ante Italia con una polémica decisión arbitral. Otros, como Mark Viduka, ya no están.
Las esperanzas australianas, fortalecidas tras los buenos resultados en los partidos preparatorios, están depositadas principalmente en la figura de Tim Cahill y en su enorme capacidad para llegar con peligro al área rival. A su lado estarán otros dos jugadores con experiencia en el fútbol europeo, como Vincent Grella y Marco Bresciano, que deberán aportar la pausa a un equipo con una preocupante tendencia a la precipitación.
ALINEACIONES PROBABLES:
Alemania: Neuer; Friedrich, Lahm, Mertesacker, Badstuber; Kroos, Schweinsteiger, Khedira, Ozil; Podolski y Klose.
Australia: Schwarzer; Wilkshire, Chipperfield, Neill, Moore; Grella, Bresciano; Holman, Kewell, Cahill; y Kennedy.
ÁRBITRO: Marco Rodríguez (México).
ESTADIO: Durban.
HORA: 20:30 h (hora española).



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