La selección de fútbol de Brasil fue recibida por centenares de aficionados a su llegada anoche desde Sudáfrica a Harare para disputar un partido amistoso ante Zimbabue.
Cientos de hinchas tocando tambores rodearon al técnico brasileño Dunga y a sus jugadores, entre ellos Kaká y Robinho, antes de entrar en un hotel de Harare bajo la vigilancia policial. “¡Esto es increíble! Recibir a este equipo es como tener nuestra pequeña Copa del Mundo en Zimbabue”, dijo un aficionado cuando los jugadores entraban al hotel. Las autoridades del fútbol y del Turismo de Zimbabue esperan que el partido envíe un mensaje positivo de un país que ha sufrido más de una década de agitación política y económica. “Esto es lo mejor que le haya pasado al fútbol de Zimbabue”, dijo a periodistas la presidenta de la Asociación de Fútbol local Henrietta Rushwaya. “Espero que éste sea el comienzo de muchas cosas buenas que estén por venir”, agregó.



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